Diplomado Gestión Escolar
Jornada Escolar Completa
Convenio Ministerio de
Educación y Universidad Nacional de Educación “ENRIQUE GÚZMAN Y VALLE - La Cantuta”
LECTURA N° 01
Mg. Máximo Monteza Flores
LIDERAZGO PEDAGÓGICO TRANSFORMACIONAL
Deseamos partir de la premisa Educación como proceso social: y
diremos que educar en la praxis desencadenaría una serie de efectos que
definirían el proceso como:
a) Un ir más allá del
quehacer diario y de la periferia de las actividades y de los hechos, para
llegar progresivamente a la esencia de los mismos;
b) Una percepción crítica
de las posibilidades de transformación de la educación y de los medios
prácticos que deben aplicarse para hacer realidad esa transformación;
c) Una toma de conciencia
de la existencia de los otros hombres, ubicados históricamente como elementos
capaces de modificar las relaciones estructurales de la institución educativa.
Solo la praxis puede dar esta apertura a los otros, convirtiéndose así en un
factor imprescindible para el desarrollo personal y social.
En este sentido, Gutiérrez Pérez enfatiza en que “la educación es
un proceso intencionado hacia el porvenir, proceso que será válido no sólo en
la medida en que actualice el mayor número de metas y propósitos, sino por la riqueza
y creatividad con que sea vivida en cada uno de sus instantes.
La validez del proceso educativo está en relación directa con la
posibilidad de modificar en profundidad, modelos de vida existentes, en la
esperanza de un futuro mejor. Este amasar el presente en la esperanza,
constituye la aventura humana más trascendente y que, por sí sola, explica la
importancia del sistema educativo.
Fundamentar la educación en la esperanza es hacer del hombre el eje
central del proceso; es ocuparse de él como el ser que se va creando a sí mismo
sin límite alguno; es penetrar en el futuro para que nos ilumine el presente;
es recrear permanentemente los fines; es sustentar toda nuestra labor en las
posibilidades creadoras que se encierran en todo hombre y creer en esas
potencialidades; es concretar utopías y realizar esperanzas; es, en fin, crear
un nuevo hombre y una nueva sociedad.
Lograr estos objetivos es hacer realidad “el proyecto esperanza”,
tanto a nivel individual como social, por la modificación en profundidad de los
estilos de vida, por la ruptura de la lógica de una sociedad irracional y por
la adopción de un modelo de crecimiento centrado en el hombre.”
Sirva lo anterior como un marco de reflexión desde donde
consideramos importante situar y comprender la importancia del liderazgo
pedagógico, creemos que éste deberá orientarse por una praxis educativa
superadora del “ego directivo y docente” que conduce a una praxis, para dar
lugar a un liderazgo que se sustenta en la “conciencia…, como origen de la evolución
personal. Para Herrán Gascón, algunas características de ésta se orientan hacia
la:
1. Generosidad didáctica,
traducible como respeto al alumno, capacidad de rectificación, amor a la
profesión y corazón puesto en juego, interés por mejorar, disposición a
aprender, abnegación de lo condicionante, búsqueda de la coherencia, etc.
2. Mayor complejidad de
conciencia, o capacidad de visión y comprensión, capacidad de relación y de
síntesis, capacidad de integración simultánea de numerosos elementos, capacidad
de convergencia, capacidad de interiorización, etc.
3. Mejor conocimiento y
reflexión sobre el alumno y de cada alumno, sobre el arte de enseñar, sobre el
autoconocimiento, sobre uno mismo, desarrollo de capacidades básicas: duda,
rectificación, desaprendizaje, autoconstrucción, autocreación, etc.
Gestión y liderazgo pedagógico transformacional: implicaciones para
las instituciones educativas.
Ahora bien, sobre el liderazgo se ha generado una profusa
literatura, sin embargo interesa destacar los planteamientos que lo re-sitúan
en el contexto analizado, para Rojas, conceptualmente el liderazgo es el arte
de la conducción de seres humanos. Por su parte, Bolívar lo define como “una
forma especial de influencia relativa a inducir a otros a cambiar voluntariamente
sus preferencias (acciones, supuestos, creencias), en función de unas tareas o
proyectos comunes.” Cabe señalar que varios autores coinciden en destacar que
los estudios sobre la dirección y el liderazgo educativo adquieren notoriedad
desde la década de los setenta del siglo pasado, lo relevante es que se
consideran factor clave de la eficacia escolar. En este aspecto, También Rojas
y Gaspar coinciden al señalar que “desde hace algunos años, diversas
investigaciones acerca de la gestión y la calidad de las escuelas muestran la
importancia del liderazgo, es decir, que se le atribuye al liderazgo una
incidencia considerable sobre los resultados académicos de los alumnos.”
Las dificultades que enfrentan los directivos y docentes son
múltiples, lo sabemos, sin embargo, precisamente “El liderazgo se prueba en
situaciones complejas, en momentos difíciles o críticos.”
En un amplio estudio realizado por Rojas y Gaspar destacan que “Los
resultados positivos en entornos aparentemente adversos son posibles en escuelas con docentes y directivos
comprometidos. A pesar de la falta de apoyo de las autoridades, a pesar de las
carencias de los estudiantes, a pesar de que las familias, los padres estén
lejos o trabajen todo el día. A pesar de todo ello, la educación de calidad es
posible. Sin embargo, para que una escuela postrada y resignada se ponga de pie
y comience una larga marcha hacia la calidad, necesita de líderes. Necesita
directivos que guíen y orienten a todos sus colegas, a la comunidad, a los
padres, madres, tutores o cuidadores, al personal de servicio y, más que nada,
a los niños, las niñas y los jóvenes.”
De las experiencias analizadas por diversos autores, nos revelan
que cualquier cambio que se quiera impulsar es determinante el compromiso asumido
por los diversos actores educativos, como hemos podido observar, en este
sentido el cambio tendrá que ser con una intencionalidad y una visión clara
hacia dónde se debe orientar éste.
Si bien existen condicionantes externos, sin lugar a dudas, resulta
fundamental poner atención a los factores internos que imprimen una dinámica
propia a los establecimientos educativos. Rojas y Gaspar con claridad plantean
que “lo que posibilitará el cambio no será lo que ocurra fuera de la escuela,
en las casas o en las calles. Tampoco será la acción de las autoridades. Lo que
posibilitará el cambio será la mirada nueva con que los docentes encaren su
trabajo, pues esa mirada nueva les hará organizarse, relacionarse y actuar de
manera diferente. Y esa manera diferente de organizarse, relacionarse y actuar
traerá frutos nuevos. El cambio se habrá iniciado desde dentro, desde el
corazón de las escuelas”
En este sentido, se puede hablar de experiencias exitosas o de
buenas prácticas que coloca a las escuelas en este escenario a partir del logro
de resultados destacables. De acuerdo con la Oficina Regional de Educación de
América Latina-UNESCO, entre sus principales características se pueden
mencionar las que están en el ámbito de la gestión y en el pedagógico:
En materia de gestión:
En materia de gestión:
1. Clima escolar (organizacional)
caracterizado por las buenas relaciones entre los alumnos/as, los/as docentes,
el personal directivo no docente, las familias y la comunidad.
2. Gestión institucional centrada en lo
pedagógico. El aprendizaje de los alumnos en el centro de su accionar.
3. Liderazgo directivo y técnico, proyectos
educativos con metas concretas y priorizadas, reglas claras y explícitas,
profesionalismo y ética del trabajo, planificación y evaluación, desarrollo
profesional docente, compromiso e identidad institucional.
4. Alianzas entre escuelas y familias. En
el ámbito pedagógico:
5. Los directivos y profesores tienen y
transmiten hacia los alumnos, y con frecuencia también hacia padres y
apoderados, altas expectativas con respecto a su aprendizaje.
6. Clases motivadoras y cercanas a la vida
cotidiana de los alumnos, con propósitos claros, estructura, ritmo, alto
aprovechamiento del tiempo, exigentes, con predominio de refuerzos positivos,
evaluación y retroalimentación regular del aprendizaje de los alumnos;
prioridad a la comprensión lectora, expresión de ideas, razonamiento lógico,
autonomía y creatividad de los niños y niñas.
En suma, lo que identifica a las escuelas de calidad es que son
capaces de crear una pedagogía propia, distintiva y singular. Una pedagogía del
cambio, que toma en cuenta la pobreza que debe afrontar el centro escolar, pero
no cualquier pobreza y vulnerabilidad, sino la pobreza específica y singular
del entorno en que se desenvuelven. De allí que todas las escuelas de calidad muestran
proyectos institucionales centrados en lo pedagógico, con metas claras, y sus
profesores realizan clases motivadoras y cercanas a la vida cotidiana de los
educandos. De acuerdo con los autores referidos, plantean que “dado que sus
directivos/as y profesores/as son capaces de desarrollar esa pedagogía propia y
singular, confían en ellos mismos y en sus educandos: se saben capaces de
enseñar y saben que sus alumnos son capaces de aprender.
Tienen altas expectativas”. Lo anteriormente expuesto nos permite
situar el liderazgo transformacional, que de acuerdo con Bolivar “ofrece una
visión articulada de los fines de la organización generando motivaciones para
participar en los fines y misiones de la organización. El liderazgo ejercido de
modo transformacional puede contribuir a transformar la cultura escolar
aumentando la capacidad individual y colectiva para resolver los problemas,
como ayudar a identificar los fines a conseguir por la organización y las
prácticas adecuadas para alcanzarlos”. Entre los rasgos que identifican al
líder transformacional se pueden mencionar los siguientes :
1.
Carisma: capacidad del líder (director)
de evocar una visión, de lograr confianza y credibilidad, transmitir entusiasmo
y respeto.
Consideración individual (influencia personalizada): capacidad del líder para prestar atención personalizada a sus colaboradores. Se manifiesta en conductas de apoyo y trato personal.
Consideración individual (influencia personalizada): capacidad del líder para prestar atención personalizada a sus colaboradores. Se manifiesta en conductas de apoyo y trato personal.
2.
Estimulación intelectual: capacidad del
líder para favorecer enfoques nuevos, creativos y relacionados con la dinámica
y problemática de la gestión educativa.
3.
Inspiración: capacidad del líder para
promover la implicación en el devenir del Centro Escolar, manifestándose en
conductas optimistas y de identidad con el Centro.
4.
Tolerancia psicológica: capacidad del
líder para usar el sentido del humor como estrategia para afrontar momentos
duros y difíciles en la interacción educativa.
Conclusiones
Como se ha podido observar, los desafíos son numerosos para los sistemas educativos, instituciones educativas, para los directivos y docentes, como lo expresamos anteriormente, para modificar las prácticas que por la premura rutinizamos perdiendo su sentido, se hace necesario avanzar hacia nuevas perspectivas que resignifican necesariamente el quehacer de la educación, la profesionalización de los gestores constituye una estrategia impostergable para desarrollar nuevos liderazgos desde un enfoque participativo, y transformador, toda vez que desarrollar una conciencia de corresponsabilidad implica instaurar una praxis que contribuye al logro de una sociedad más justa y equitativa, empezando por elevar la calidad de la educación.
Como se ha podido observar, los desafíos son numerosos para los sistemas educativos, instituciones educativas, para los directivos y docentes, como lo expresamos anteriormente, para modificar las prácticas que por la premura rutinizamos perdiendo su sentido, se hace necesario avanzar hacia nuevas perspectivas que resignifican necesariamente el quehacer de la educación, la profesionalización de los gestores constituye una estrategia impostergable para desarrollar nuevos liderazgos desde un enfoque participativo, y transformador, toda vez que desarrollar una conciencia de corresponsabilidad implica instaurar una praxis que contribuye al logro de una sociedad más justa y equitativa, empezando por elevar la calidad de la educación.
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